El miércoles 17 de abril nos visitó el grupo completo de treinta y dos niños y niñas del Colegio Público de Educación Infantil y Primaria de Ancín-Antzin, que, desde el curso pasado, es centro educativo de zona para Valdega.

A las nueve y media de la mañana llegaron a Acedo los niños y niñas más pequeños acompañados de varias madres y maestras y disfrutaron un rato de esparcimiento en la zona de juegos infantiles, a la entrada del pueblo, mientras venían los mayores. Enseguida se incorporaron junto a su director Koldo Solchaga, tras disfrutar un agradable paseo en bicicleta por la Vía Verde del antiguo ferrocarril Vasco Navarro que une nuestros pueblos.

Asun les recibió a todos en La Casa del Bosque y les fue explicando el contenido que en ella se muestra, con gran cariño y paciencia, adaptando la información a las distintas edades y respondiendo a las preguntas que iban surgiendo. Los chiquitines disfrutaron mucho del rincón destinado a la infancia y dedicaron tiempo a jugar con los animales del bosque y observar las fotografías de la fauna. Los mayores estuvieron muy formales y atentos.

Al acabar la visita, pasamos a la sala de audiovisuales y disfrutamos de las entrevistas grabadas a las personas que conforman la Comunidad del Bosque de Encina de la zona: Luis, Elías, Conchi, José Luis, Félix, Miguel, Fernando, Ana… comentando cada uno en el vídeo la importancia del bosque y la relación que tiene o ha tenido con sus vidas, sus oficios, sus aficiones y sus emociones. Los niños y niñas hicieron comentarios y preguntas muy interesantes: “yo cuido palomas, pero de las normales, no salvajes”, “mi madre sabe cocinarlas y también les pone vinagre”, “¿cuántos años tiene la tía María? ¿Está viva?”, “en mi pueblo también han hecho una carbonera”,… No vimos el vídeo completo para no quitar tiempo al paseo con los guardas de Medio Ambiente.

De manera que, tras tomar el almuerzo junto a la fuente en la plaza del pueblo, hacer una bonita fotografía de grupo y probar el queso de cabra de nuestra amiga Laura Aramendía de Asarta -que ha traído Asun para que los chiquillos aprecien la calidad de los productos de la zona-, nos encaminamos hacia el bosque.

Comenzamos a la salida del pueblo, donde el lavadero, y caminamos en compañía de los guardas y de Juanjo, que ha limpiado y marcado una senda (junto con Pablo, antes de que se marchara a Australia) por la que poder transitar y hacer un sencillo paseo circular, señalizándolo con una carita de zorro amarilla.

Ana plantea a los críos que busquen las marcas, y también las plantas que han estado viendo en fotografías en La Casa del Bosque, para motivarles y entrenar su mirada en la naturaleza.

Junto a una de las encinas más grandes que hallamos a la entrada del bosque en Dérula, Ana y Marco ofrecen varias explicaciones y, ayudados por alumnos y alumnas voluntarias van realizando diferentes procedimientos para conocer el volumen de leña de un árbol: se marca el árbol como se haría para autorizar su tala (muesca o “chaspe” con un hacha y marca con un martillo con las iniciales GN de Gobierno de Navarra) y se mide su diámetro y su altura (utilizando el método de semejanza de triángulos) con la finalidad de calcular los metros cúbicos de leña que podría proporcionar. Como es un ejemplar grande y vigoroso, se borra la marca, puesto que no hay verdadera intención de convertirlo en leña.

Ana enseña un cazamariposas y nos explica la importancia de estos insectos lepidópteros en el ecosistema por su capacidad polinizadora, nos muestra un libro con el que podríamos aprender a identificarlos, pero nos advierte que no es probable que veamos ejemplares porque el día es poco propicio ya que es frío y algo ventoso.

Más adelante Ana vuelve a parar varias veces para mostrar distintas especies de flora y explicar sus características (encina, madroño o marojo, boj….) comentar las diferencias entre árbol y arbusto y hablar de los líquenes que proliferan en las cortezas de las encinas, y que son indicador de la limpieza del aire que nos rodea, aspecto que destaca por su gran importancia para la salud tanto de plantas y animales como de las personas que vivimos en los pueblos de la zona.

En una de las paradas se detiene a comentar con los chicos y chicas conocimientos de fauna y muestra fotografías de aves, mamíferos y roedores que podríamos encontrar en este bosque (zorro, jabalí, lirón, autillo, lechuza…) y nos ofrece coger y observar de cerca una garra de águila real que impresiona por la largura de sus uñas, con las que es capaz de apresar animales de gran tamaño, como crías de corzo, de cabra…

Antes de volver a Acedo escuchamos también, aunque poco rato para no confundir a la fauna, los reclamos que Ana lleva en su zurrón, que imita los cantos de diferentes pájaros y, en concreto, varios de los conocidos como pájaros carpinteros.

Estamos muy contentos porque en el camino sólo hemos encontrado y recogido una lata de refresco como único resto de basura, lo que indica lo limpio y bien cuidado que está el bosque de encina y lo respetuosas que son las personas que lo visitan y disfrutan.

Ya de vuelta y antes de despedirnos, todavía tenemos tiempo de ver nadar y observar de cerca, los renacuajos que proliferan en el abrevadero a la entrada del pueblo (por el entorno de la fuente “de abajo”).

Ha sido una jornada diferente y alegre para los niños y niñas, que han tenido la oportunidad de conocer mejor y apreciar la naturaleza que nos circunda, y ampliar sus conocimientos sobre la relación que las personas establecemos con ella.

¡¡Muchas gracias al Colegio Público de Ancín-Antzin por visitarnos!!


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